El Palacio Nacional y sus tesoros.

Actualizado: 6 oct 2021

¡Muchas gracias por estar aquí en este viaje por México! El día de hoy vamos a

hablar de un edificio emblemático que contiene relatos muy interesantes y

simbólicos, desde sus cimientos hasta sus rincones más ocultos. En la actualidad

es un punto de encuentro que ofrece historia, poder y arte a todos sus visitantes.

Acudir al centro de la Ciudad de México y no conocer el Palacio Nacional puede

considerarse como un pecado. La relevancia de este edificio, además de su

grandiosa arquitectura, es que sus paredes de cantera han sido observadoras

presenciales de la historia de este país, y hoy vamos a ayudarlas a relatar un poco

de lo mucho que han testificado al paso de los años.

La cimentación del Palacio está construida sobre la estructura prehispánica de lo

que alguna vez fue la casa de Moctezuma Xocoyotzin. En 1521, el conquistador

español Hernán Cortés ordenó la edificación de un nuevo edificio que serviría

como su recinto privado, hasta que su hijo Martín decidió vender la propiedad a la

Corona real de España. Un dato notable es que el Palacio cuenta actualmente con

ventanas o fosas arqueológicas subterráneas, que dan testimonio de sus

cimientos prehispánicos.

En 1962, un incendio devastador ocurrido durante una protesta de indígenas y

ciudadanos enfurecidos por la hambruna, ocasionó la pérdida de innumerables

documentos y arte original. Muchas de las áreas del recinto fueron saqueadas y

más tarde destruidas por el fuego. Los trabajos de reconstrucción se iniciaron un

año más tarde y el Palacio fue desde entonces morada de reyes mexicanos,

virreyes y emperadores; sede de los tres poderes de la unión cuando se estableció

la República, y de presidentes de México, como Benito Juárez y el mandatario

actual, Andrés Manuel López Obrador.

A partir de la presidencia de Lázaro Cárdenas, el Palacio dejó de ser casa

presidencial para convertirse en sede oficial de algunas dependencias de

gobierno, así como de actos de protocolo y celebraciones tradicionales como el

Grito de celebración de la Independencia mexicana. Además, es espacio de


exposiciones permanentes, como las habitaciones de Benito Juárez, Benemérito

de las Américas. Durante tu visita, encontrarás varios salones cerrados en los que,

se dice, el mandatario fue iniciado masónicamente e incluso permaneció preso: el

recinto también resguarda algunos de sus muebles y artículos personales, y la

habitación donde murió.

Al llegar a esta soberbia edificación, su fachada te da la bienvenida con una

campana peculiar, la misma que dio el llamado al pueblo de Dolores para iniciar la

lucha de Independencia. Si continúas hacia el patio central, te toparás de frente

con la “Fuente del Pegaso”… Sí, leíste bien, ¡un pegaso!… Según la leyenda, la

colocación ahí de este ser mítico y tan ajeno a la cultura mexicana se basó en la

mitología griega de Perseo y Medusa, y su presencia requiere tres valores

fundamentales a cualquier gobernante o habitante del Palacio: valor (el mismo que

tuvo Perseo al enfrentar a la mujer con cabello de serpientes), inteligencia (como

la de Perseo al decapitar a Medusa a través del reflejo de su espada) y prudencia

(al nunca mirarla él a los ojos a pesar de sus deseos).

Después de vivir esta mítica experiencia, al voltear la mirada dentro del patio

central, encontrarás frente a ti la escalera que te recibe con el mural “México a

través de los siglos”, de Diego Rivera. En esa obra, el artista aglutinó su visión

histórica del pasado, presente y futuro, al plasmar sus reflexiones y críticas más

profundas. La intención del autor era cubrir con murales todos los arcos y pisos del

Palacio Nacional, pero dejó su obra inconclusa, pues falleció el 24 de noviembre

de 1957.

Y hablando de esta obra llena de crítica social, reflexión política, social y cultural,

¿qué te parece si en un futuro nos adentramos más a su significado y técnicas?

Créeme que estos aclamados murales llenos de colores e historia esperan ser

vistos, criticados y alabados dentro y fuera de las paredes del Palacio. Un capricho

que se le cumplió a Rivera, quien toda su vida estuvo lleno de contrastes,

genialidad y contradicciones. ¿Qué dices? ¿Nos atrevemos a conocerlo? Aunque

para eso tendrás que esperar a nuestro próximo encuentro. ¡Hasta pronto!



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